Casa Ya critica sombras e incongruencias en discurso de rendición de cuentas sobre la sectorial vivienda

El Gobierno se ha referido al tema destacando muy pocos avances sobre las mismas obras en cada uno de los discursos de rendición de cuentas durante los últimos cuatro años, además de promover el fideicomiso como la panacea al problema habitacional de la República Dominicana

P1080947Santo Domingo– Organizaciones de Foro Ciudadano, articuladas en la campaña Casa Ya, criticaron este lunes el discurso de rendición de cuentas pronunciado por el presidente Danilo Medina, afirmando que el mismo estuvo cargado de excesivo optimismo y evasión de los temas esenciales y de interés a la población, además de calificarlo como un reciclaje de los tres discursos anteriores en su mandato en lo que concierne a vivienda.

Foro Ciudadano afirmó que la ausencia de información sobre avances tanto estructurales como materiales de la política habitacional en el país, pudiera significar en última instancia una ausencia de contenido.

El Gobierno planteó en el discurso “vamos a enfocar todos nuestros esfuerzos en una tarea que lleva tiempo esperando que alguien tenga la voluntad de ocuparse de ella”. Al colectivo de organizaciones le preocupa ese “enfoque de esfuerzos” al declarar el 2016 como año de fomento a la vivienda con una inversión de apenas 0.03% del PIB, siendo casi el presupuesto más bajo de las últimas décadas. Este hecho crea grandes dudas acerca de cómo será posible reducir el déficit habitacional.

Vivienda adecuada en suelo seguro: una tarea que se esquivó en el discurso

Fruto de las acciones paliativas y coyunturales realizadas en respuesta a la problemática habitacional en el país durante años, pareciera verse la vivienda como un elemento aislado del acceso a los servicios básicos y la seguridad en la tenencia. La administración de Danilo Medina no hace la excepción; ofrece vivienda, pero no se compromete con el Hábitat. Un ejemplo de ello son las casas recién reparadas en La Ciénaga sin servicio sanitarios y en lugares que mantienen en riesgo la vida de las personas. No figuró en el discurso la responsabilidad estatal de garantizar un hábitat saludable y un plan que garantice a todos los sectores el acceso a los servicios básicos como el agua, saneamiento, servicios sanitarios.

El grupo también criticó la ausencia de un modelo integral de política de vivienda, así como la clara intención del Estado de favorecer al sector empresarial bajo la figura de las alianzas público-privadas, lo cual perpetua la duda sobre cómo se piensa atender a la población más pobre del país por su vulnerabilidad socio-económica.

El sector privado: objeto central de las políticas habitacionales

En este discurso se demostró una vez más, que se continúa poniendo la fuerza de la política de vivienda en la relación con el sector privado, a pesar de que se ha documentado que la ley de Fideicomiso beneficiaría a menos del 20% de la población dados los requerimientos exigidos por el mercado financiero. Pese a todo esto, se promueve esta propuesta de “viviendas sociales” como si estuvieran dirigidas a los sectores empobrecidos, cuando en van realmente dirigidas al mercado laboral formal con salarios superiores a los 20 y 40 mil pesos, afirma el colectivo.

Es preocupante la diferencia entre la concreción expresada en los programas a construir bajo la modalidad de fideicomiso que tiene un plan bien diseñado, con el sector inmobiliario y financiero como sujetos e incluso una oficina dedicada exclusivamente a esto. Pero del otro lado las propuestas orientadas a los sectores más empobrecidos se diluyen en divagaciones tales como “estamos estudiando”, “revisaremos toda la legislación relacionada”, “promoveremos la creación de viviendas sociales”, “reduciremos el déficit habitacional”, sin ofrecer precisión de cómo se hará. Es evidente que los pobres no son sujetos de derecho, sino elementos residuales y objeto de beneficencia en el modelo de política habitacional que ésta administración ha asumido.

La alianza pública privada con sectores de la construcción y financieros, sin políticas claras orientadas a los más empobrecidos, ha llevado históricamente a la vejación de familias que viven bajo la inseguridad de la tenencia. Poblaciones urbano-marginal ubicadas en asentamientos humanos empobrecidos por décadas, con servicios precarios, desarraigadas con un temor latente al desalojo que las coloca en constante riesgo no solo geográfico sino social, inseguras, sin esperanzas y sumidas en un gran pesimismo

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