Lanzan ciclo de capacitación en incidencia para una transformación en la cultura política.

Hay que cambiar la mirada clientelar de parte de la ciudadanía hacia una de derechos

00000Las Organizaciones de la sociedad civil, Oxfam, CE-MUJER, Ciudad Alternativa y FEDOMU, se han propuesto propiciar procesos que generen debates democráticos e impulsen una toma de decisión participativa en la gestión de los derechos sociales y económicos. Esta iniciativa surge a partir de la preocupación por la debilidad que ha caracterizado la participación de la ciudadanía y de las organizaciones sociales en los espacios de toma de decisión que estipulan las diferentes leyes, así como poca calidad democrática de los espacios de debate, concertación y diálogo impulsados por las autoridades.

Rosa Cañete, Directora de Oxfam en RD expresó que “el proceso de formación que hoy inauguramos más que una formación técnica, busca desarrollar un aporte en la transformación de la cultura política en el país, transformando la visión que percibe a ciudadanos como clientes, despojándoles de su condición de sujetos de derecho, que tanto desvirtúa el significado de la democracia. Una verdadera democracia solo es posible cuando la ciudadanía es consciente de sus derechos y por lo tanto, participa, monitorea, exige y vota en base a ellos. La experiencia nos enseña que las instituciones políticas no modificarán la estructura desigual de poder de forma espontánea; esto solo ocurre cuando el pueblo presiona para ello.”

A pesar de que desde el año 2007 contamos con una Ley municipal (176-07) que vislumbró la participación diversa y representativa de ciudadanos-as en la distribución presupuestaria -mediante mecanismos novedosos- y de las decisiones políticas en el Cabildo, a casi seis (6) años de su promulgación nos encontramos con procesos de participación truncos. En el Distrito Nacional, por ejemplo, ha sido deficiente el cumplimiento de la distribución porcentual del presupuesto municipal, en franca violación a la ley 176-07, expresó Román Batista de Ciudad Alternativa.

Lo mismo pasa con la participación: “Este es el día en que la Ciudadanía no conoce quien le representa en el Consejo Económico y Social Municipal ni cuál ha sido la inversión en su barrio o, peor aún, si este espacio tan importante en realidad existe”.

De igual forma, comentó Graciela Cruz, de CE-MUJER, hay una fuerte debilidad en los ayuntamientos para impulsar políticas municipales para impulsar la equidad de género. Decimos que contamos 4% de los presupuestos municipales, designados para programas educativos en género y salud y sin embargo desconocemos cuáles son los mecanismos para acceder a esos fondos y qué acciones ejecuta el gobierno municipal incentivar la participación de la mujer en las políticas territoriales.

Todo lo contrario, apuntaló Román Batista, al-la munícipe se le excluye, se le desatiende, se le desaloja y se le ha vendido sueños que no vislumbran cumplimiento, dado que los sectores empobrecidos no están en el Centro de las Políticas Municipales. Pareciera, recalcó, que seguimos recurriendo a la política de vitrinas y no a las que pudieran cambiar el estado en que nos encontramos.

Este proceso contará con tres momentos relevantes alrededor de grupos cuya exclusión afecta negativamente la democracia: análisis crítico de la realidad, teoría de incidencia política desde la perspectiva de derecho y la implementación de procesos estratégicos con miras a propiciar la participación consciente y democrática, fortaleciendo la calidad de la participación de organizaciones de base e impulsando presión social con miras a alcanzar el bienestar social tan ausente en los sectores más empobrecidos y excluidos del país.

Con este proceso de formación se busca, en sentido general, fortalecer las capacidades de las organizaciones ciudadanas en el diseño, elaboración y ejecución de estrategias de incidencia, a fin de que las mismas puedan participar e influencia en políticas públicas de vivienda, municipalidad y de equidad de género.

Una sociedad sin participación y con exclusión es una sociedad con una democracia débil, trunca e insuficiente. Las organizaciones sociales de las zonas empobrecidas no pueden seguir cruzadas de brazos, sin participar en la selección de las prioridades y sin disfrutar de la ciudad con la dignidad que profesa la Ley Municipal y nuestra Constitución.

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